Es el medievo la etapa que forja la personalidad histórica del Maestrazgo. De ésta época data el actual sistema de asentamientos urbanos y muchas de las características del peculiar urbanismo de estos pueblos. Es a finales del siglo XII y principios del XIII cuando este territorio se incorpora definitivamente al reino de Aragón, convirtiéndose en “tierra de frontera” ante el reino moro de Valencia. En este afán de reconquista intervienen decididamente las Ordenes Militares, que apoyan a la corona aragonesa inspiradas en el espíritu de cruzada que imperaba en la época. La Orden del Temple obtuvo las encomiendas de Cantavieja y Castellote, con sus aldeas aledañas y sus respectivos términos. Por otro lado, Fortanete, Villarroya, Pitarque y Sollavientos pertenecieron a la Encomienda de Aliaga, de la Orden de San Juan del Hospital, mientras Molinos pasaba a dominio de la de Calatrava. Tras la extinción del temple a principios del siglo XIV, los dominios templarios pasaron a manos de los sanjuanistas, con lo cual su jurisdicción se extendió a la práctica totalidad del Maestrazgo. De esta época datan castillos y fortificaciones, torres defensivas y murallas, testigos de un convulso pasado.