Los siglos XVI y primeras décadas del XVII corresponden a una época de esplendor en la arquitectura civil del Maestrazgo. Son numerosos los ejemplos de palacios y casas señoriales de estilo renacentista, con influencias aragonesas y napolitanas, con fachadas y portadas de sillería de excelente factura, muchas de ellas blasonadas.
A partir del siglo XVI la tipología de los palacios aragoneses con fachada de sillería, galería y alero superior comienzan a generalizarse en la comarca del Maestrazgo siguiendo modelos renacentistas procedentes de Italia. Son edificios de tres alturas sin patio, en los que la intención de representatividad se concentra en la fachada. Casi todos presentan amplios zaguanes con el suelo enguijarrado, y con arcos de sillería muy rebajados, sobre los que se apoya la estructura de madera. Suelen disponer de amplias y elaboradas escaleras y, en ocasiones, se incluye una capilla en el edificio, como las de la casas-palacio de los Julianes y los Castellot, en Mirambel.
Probablemente, desde el punto de vista histórico arquitectónico, destacan los conjuntos palaciales de Mirambel (palacio de los Aliaga, de los Castellot, de los Barceló y de los Julianes); de la Iglesuela del Cid (palacio de los Aliaga y de los Guijarro); y de Tronchón (palacio del marqués de Valdeolivo). Por otra parte, destacan los ayuntamientos con lonja abierta en arcos de medio punto, construidos siguiendo también los patrones renacentistas, generalizados en toda la comarca.