A lo largo del siglo XIX el Maestrazgo se vio envuelto en la primera línea de los grandes conflictos bélicos que afecta¬ron a España. Durante la guerra de la Independencia las tropas francesas ocuparon las principales poblaciones de la provincia. Pronto surgió un foco de resistencia comandado por el barón de Hervés, que movilizó un grupo de escopeteros y sostuvo la autoridad española en los ayuntamientos de la zona.
Aunque las guerras que llevaron al Maestrazgo hasta la primera plana de la actualidad fueron las carlistas. Cuando en 1833 estalló la insurrección las partidas rebeldes buscaron desde fechas muy tempranas el abrigo de las montañas. Los ayuntamientos de la zona resistieron las primeras andanadas carlistas pero cedieron finalmente ante la ineficaz protección que les ofrecían las autoridades liberales. La posición estratégica de Cantavieja llevó al general carlista Ramón Cabrera a fortificar la plaza y establecer en ella la capitalidad del territorio circundante que, de facto, estaba en su poder. Poco a poco el resto de los pueblos fueron fortificados y jugaron un papel defensivo muy importante hasta que la ofensiva liberal de 1840 devolvió el control de la zona a los liberales.
Tres décadas después las banderas carlistas volvieron a ondear por los mismos lugares en defensa, esta vez, de Carlos VII. Los nombre cambiaron, entonces la jefatura correspondió a Marco de Bello y a Dorregaray, pero los escenarios fueron los mismos. Cantavieja volvió a convertirse en la capital insurreccional del carlismo aragonés y valenciano y solo cedió en 1875, tras un duro asedio.