
La primera mención histórica de Castellote data de 1158, situándolo entre los límites del obispado de Zaragoza, a partir ese momento se irá consolidando como una plaza de gran importancia contra los musulmanes, dependiendo primero del noble Español de Castellot, para pasar después a la Orden del Santo Redentor de Alfambra y posteriomente a los caballeros templarios, que detentarán el poder hasta la disolución de la Orden, a principios del siglo XIV, sirviendo de centro de encomienta, pasará después a los caballeros sanjuanistas u hospitalarios, hasta la desaparición de las Órdenes Militares.