
El lugar fue tomado al Islam en 1169 por Alfonso II y ya en 1197 se hallaba ocupado por los Templarios que la convirtieron en cabeza de los 7 municipios que formaron la Baylía de Cantavieja. En 1225 el maestre del Temple y el concejo de vecinos suscriben la carta de población del lugar, contrato bilateral que estipulaba los cauces de relación entre señores y vasallos.
Tras la extinción de la Orden del Temple, después de una larga resistencia de 8 meses, sus bienes pasan a manos de la Orden de San Juan de Jerusalén, que durante más de 500 años gobernó la villa. De estos importantes asentamientos datan gran parte de los monumentos que aun se conservan.
Fue el s. XVIII uno de los de más apogeo de la villa. Enriquecida por la ganadería y el comercio de la lana, Cantavieja construye la Ermita del Loreto (1700), la Iglesia de la Asunción (1745), el hospital (1775), y sus prósperos habitantes edifican sus casas solariegas en la población.
Cantavieja vuelve a tener papel protagonista entre los años 1833 - 1840 con la Primera Guerra Carlista, cuando el General Ramón Cabrera convirtió la localidad durante unos años en capital de la Comandancia General del Maestrazgo, fijando aquí su residencia y cuartel general. Tras fortificar la plaza instaló fábricas de armas, pólvora y cañones, un hospital, depósito de víveres y una imprenta. Todos estos aconteceres y otras hazañas le valieron el calificativo de "Tigre del Maestrazgo". También en la Tercera Guerra Carlista la villa volverá a alzarse en armas de manos del General Marco de Bello.
Ya en el s. XX Cantavieja y el Maestrazgo sufrieron los desmanes de la Guerra Civil y más tarde, en sus montañas resistieron durante años los guerrilleros que dieron lugar al fenómeno del "maquis". Debido a su posición estratégica y a su complicada orografía de fácil defensa, Cantavieja ha soportado a lo largo de su historia varios asedios y grandes y crueles destrozos.
Hoy, debido a las nefastas consecuencias para la economía que provocó la intensiva inmigración a otras zonas más prósperas como Valencia, Cataluña o Zaragoza ocurrida en el siglo XX, nos encontramos con una densidad de población excesivamente baja respecto al resto del país, afectando esta situación a toda la Provincia de Teruel.
Sin embargo, en Cantavieja tenemos la suerte de conservar abundantes muestras del antiguo esplendor de la villa; en sus calles con casas señoriales en piedra de amplios aleros, en su Iglesia Parroquial, una de las más grandes y mejor construidas de la provincia, en el Ayuntamiento, de origen gótico, etc...
Su interés radica no solo en sus monumentos arquitectónicos y estructura medieval de su casco antiguo, sino también en su pasado histórico, lo que hace de Cantavieja un enclave primordial en la historia medieval y contemporánea del Maestrazgo Turolense.